. Manifiesto surrealista I: Pura magia.Se entierran en el volcán aferrado a tus axilas, con la lava de almendra amarga quemando mi piel cuando te toco. Se retuercen en su mismo eje encontrándose solas y al mismo tiempo acompañadas la una con otra como cada pelo que encuentro en tu estructura. Perderme en ese deleite es la tercer sinfonía de Brahms en fa mayor.
Así, los mismos dioses se encuentran en el cielo disfrutando de esas maravillosas curvas que enloquecen el tiempo probocando tempestades de humor. Contrastando el color blanco grisáceo de las nubes con el cielo azul como el de tu ropaje, creando un color verde al llegar los rayos del sol del atardecer.
. Manifiesto surrealista II: Tiempo.Extraña sintonía entre el tiempo y lo real. Evolución e involución.
¿Qué es real?
La verdadera confianza entre la mente y el universo completo, es el tiempo. La armonía total que explica el por que de una supernova que se enciende desde dentro para presentar su envoltorio.
Luz de aquellos días en los que hoy pienso que existo pero en realidad es tan solo el pasado lo que se refleja fuera de mi.
Puedo parecer una enana blanca a lo lejos en el tiempo.
Uno, dos.
Tres, cuatro.
Cronología de la explosión.
Amarillo, verde.
Anaranjado.
Tan solo un principiante del hidrógeno.
. Manifiesto surrealista III: La razón.Vibraciones fluidas y perfectas
nacen y se expanden
como helio dentro de un globo.
Solo ojos audaces logran hacerlas razón.
Prodigios o entrenados.
Pero la razón es lengua muerta en mi.
Sucesos inexplicables se enredan
formando un universo repleto de estrellas fugaces,
que caen sobre órbitas elípticas de planetas viejos y abandonados.
Un poco de verde
es el único refugio.
No necesito razón
si leo la vibración.
No necesito razón
si admiro la creación.
No necesito razón
si construyo el amor.
¿Puedo ser un simple niño por siempre?

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